Basada en la novela homónima de Jorge Franco, (2001) la película recupera el tono del viaje de aprendizaje y la de Nueva York como ciudad laberinto donde Marlon se pierde. Sin embargo, por sobre búsqueda del amor, el aprendizaje y la pérdida en el laberinto, la película desarrolla adecuadamente el tema de lo visual. Pone énfasis en los ojos, en la mirada que busca, en las oscuridades, pero también en los espejos. Éstos permiten dar pistas a Marlon para ir encontrándose en una ciudad extraña donde está perdido. En una ciudad monumental, de infinitos puntos de cruce para encontrar a Reina, termina encontrándose a él mismo. El metaencuadre especular permite cerrar el campo de la ciudad, primero, como primer plano, segundo, como espacio encerrado (en el baño del sótano de Tierra colombiana y luego en una discoteca).
La película pone énfasis en la mirada que se pierde en la ciudad monstruosa. Lo interesante es el proceso vivenciado por Marlon. La película no es una cadena de panorámicas de la urbe de la “gran manzana”, por el contrario, posa de manera acertada su mirada en Marlon, en la mirada de éste.
Director: Simón Brand.
Colombia,2008.
